Pensamientos fueron levantados con ideologías.
Ideologías que posaban suspendidas separadas y enajenadas del individuo con su realidad, fueron levantadas a base de acciones, a base de pasos temblorosos con un rumbo.
Acciones que no mienten y que no juegan ante la dignidad de un pueblo maltratado que ha luchado hasta el último respiro.
Pueblo que ha vuelto a creer.
Pueblo que tomó el riesgo de luchar más la esperanza de tener un cambio por futuras generaciones.
Generaciones que se nutren a base de pinceladas de amor.
¿Habrá un mañana?
¿O habrán más abolladuras ideológicas?
Pues la esperanza no es taciturna, ni se arrodilla al expoliador.
La esperanza de hoy es batalla por la dignidad y respeto al proletario.
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