
Soy un pobre mortal que piensa y piensa hasta llorar.
Un pobre mortal que siente desea y sueña sin rendirse jamás.
A veces me siento cómo un árbol deshojado, otras veces como un firme roble.
Lo increíble es creíble y lo imposible es posible.
Muchas veces usé las mentiras como herramientas para llegar a evadir problemas o responsabilidades. Hoy las detesto.
Hoy quiero sujetarme a las verdades porque aunque a veces duelan, siempre es mejor ser sincero, ser honesto, ser uno mismo.
Es una sensación que te ayuda a respirar con más tranquilidad con más pureza.
Sientes la diferencia de lo que es verosímil a lo que es totalmente pérfido y tú mismo decides que camino tomar.
Si hablamos de jueces, todos lo somos.
Decidimos quienes ser, decidimos que pensar, que soñar.
Depende de nosotros rendirnos o seguir. Porque ese camino de quien somos jueces, nos pone a prueba con sus inesperadas circunstancias.
Hoy reímos, mañana lloramos.
El primer derecho que tenemos cómo seres humanos, es el derecho a la vida, si tenemos vida entonces hay mucho que hacer.
Trato de hacer más por los demás que por mi mismo, porque es algo que me hace feliz.
“Trata de hacer algo que te haga feliz”.
No te midas por lo que tienes, ni te quejes por lo que quieres tener y no tienes. Agradece.
Tú mayor tesoro no estará precisamente a la vista de los ojos y aunque tengamos que pasar una vida entera luchando por porquerías materiales, prefiero tomar más en cuenta los logros humanos que obtenga de ella.
Querida vida, me has dado cómo también me has quitado, aunque más ha sido lo que me has dado.
Siempre firme y rígida, educándome, enseñándome, mostrándome lo maravillosa que eres.
Hoy Quiero elegir un camino mirando al mañana y no al ayer. El ayer me ha hecho mucho daño y aun así no me arrepiento de haberlo vivido, porque ha sido necesario para crecer y entender que eres una enseñanza, vida mía.
Hoy quiero seguir sujeto a tus verdades.
Quiero seguir no exactamente por mí, si no por todos y que mi existir este a servicio de todos.
Hoy he tomado un puño de colores y he recordado cosas que me han hecho sonreír.
He recordado cosas que me han hecho llorar de alegría de tristeza.
He dibujado edificios, arboles, soles y nubes.
He dibujado mundos y ciudades.
Me he sentido niño, me he sentido vivo.
Quiero esforzarme y darle forma a mi camino con aquel puño de colores.
Y si mi existir se torna gris lo dibujaré una y otra vez, las veces necesarias sin pensar rendirme.
Querida vida, sigue con tu firmeza y tu rigidez.
Querida vida; eres una enseñanza.
Alfonso G.