Compramos lo que la publicidad dicta, sin evaluación racional de la utilidad del producto, identificando la felicidad con el mero consumo.

martes, 8 de febrero de 2011

"Latinoamérica".

Hice un Zoom a mi pecho y descubrí un sinfín de emociones.

Pinté de verde las paredes de mi corazón buscando esperanzas.

Me vi en un mundo distinto al que esperaba, un mundo donde la desvalorización del humano crecía en función de la valorización a lo material.

Sin darnos cuenta día a día nos convertimos en depósitos de información, depósitos enajenados ante la verdad y la realidad, donde la realidad es que tan solo somos robots alienados.

El pesimismo en mi es algo optimista, aunque muchos juicios piensen lo contrario, porque creo en los signos de las ideologías que hoy se cultivan a pulso y pinceladas.

Donde los valores y lo humano están por encima de un fulano papel llamado dinero.

Y el papel tan solo será un testigo donde quedará plasmada la victoria de nuevas generaciones.

Se romperán las falsas promesas engendradas por la televisión y su manipulación.

Sin sonar optimista.

Caerán los imperios de mentiras y la vida ya no será un empaque, ya no será un producto.

Caerá el sol y saldrá con nuevas esperanzas.

Latinoamérica querida, pintaré de verde las paredes de tu corazón.

Vendrán abajo las fronteras y saldrá a flote la emancipación.

Alfonso G.