Mientras intentaba apaciguar el desazón de mis pensares, uno de ellos escapó.
Escapó a un lugar superior entre alturas y distancias lejanas.
Quise sujetarlo pero me vi en la necesidad de dejarle ir, lo miré vagar como espectador de un sinfín de almas y raciocinios.
Entre ecos y pasos arrolladores pude verlo regresar, y sin darme cuenta me vi envuelto entre unos, entre otros y aquellos.
Los que miraban, los que observaban, y aquellos que por obra inducida o por si mismos; no veían.
Esperanzas taciturnas deambularon pensamientos alienados y miradas perdidas.
Sensaciones de unos de otros y aquellos.
Unos cuidadosamente auditivos, otros oyen con los bolsillos, y aquellos no oyen en absoluto.
Unos y su caminar ideológico, otros y su caminar por inercia, y aquellos sin saber porque caminan.
Unos y sus opiniones argumentadas, otros y sus opiniones sin acepción, y aquellos por doctrina antigua; solo saben parafrasear.
Sin olvidar los que tocan con amor, los que tocan con voluntad, los que tocan por tocar y los que no tocan.
Mientras anduve entre caminos y encrucijadas, viendo pasos arrolladores, testigo de pensamientos enajenados.
Me vi, entre los unos, los otros, y aquellos.
Alfonso G.