Y yo sin más que agregar, quedo a expensas de la sanción de la dicha, más débil y más fuerte a su vez.
Y tu mirar como complemento de tal detalle; brinda pasos llenos de esperanzas oxigenadas de ti.
Y si algo hasta ahora fue necesario, ha sido el andar de eso que llaman alma por el sendero de pisotones y bofetadas.
Donde Nunca aprendí el pensar en mí. Y donde por alguna extraña razón, me llena el pensar antes en ti. Por el sencillo coraje que posees de no dejar de dar por mí.
Y más que mi sincero andar y lo que mis ojos puedan reflejar, se que habrán juicios que no entenderán, que todo comienzo debe transitar desde lo más llano aspirando cúspides sin medir distancias.
Y si mi rara esperanza un día decae, tan solo mírame y sonríe.