Andando en las calles de la vida es inevitable pensar, pensar en ese montón de detalles que suscitan en el mundo, circunstancias hechos insólitos que a veces no comprendo. ¿Qué hace un fiscal de transito dirigiendo un semáforo? si este funciona.
Si la basura tiene un sitio específico donde debe estar, ¿Por qué día a día se ve más basura en el suelo?
El agua es un recurso renovable, es decir que, esta se regenera de manera natural en una tasa superior al consumo, pero ¿Qué sucedería si el consumo de este recurso natural es mayor a la regeneración del mismo? ¿Qué sucedería? si día a día se sigue usando de manera inconsciente.
Si las armas son capaces de acabar con la vida de alguien y estamos al tanto de ello, ¿Por qué se usan, porque existen?
La mejor arma que puede poseer un ser humano es el amor, la honestidad, inteligencia, calma, cordura y conciencia, y estas no deberían ser consideradas como armamento, más bien deberían ser consideradas como importantes valores que todo ser humano debe llevar en su corazón.
El mundo se ha convertido en una especie de escenario de danzantes que van y vienen, sin saber porque están, sin saber porque viven, un lugar donde ya no se toma en cuenta lo que vale de alguien, un lugar lleno de insulsos pensamientos que se dejan llevar por una arrolladora y consumista sociedad.
Sociedad donde los valores están extintos y donde el amor y la solidaridad día a día desaparecen, tornándose un ambiente inverosímil donde no sabemos quién es real y quien no lo es.
¿Que se puede hacer?
¿Que podemos hacer? para que las personas que viven sumergidas en esa especie de capsula consumista se detengan.
Así nos crían, para competir, para ser los más fuertes, para ser los mejores, para tener las mejores cosas y presumir de ello, el más fuerte no ayuda al débil sino que se lo come, el más vivo es el que sobrevive, en fin una gran cantidad de hechos que no comprendo.
Creo que no hay nada más gratificante que cada día ser mejores, dar lo máximo de nuestro ser, dar el máximo de nuestro amor, darlo todo a la vida, a los demás, a la sociedad, a la naturaleza.
Para sentir felicidad no es necesario contar con grandes cosas materiales.
Para mi sentir algo de felicidad es brindarla a los demás (Desinteresadamente), es aprender a encontrarse con uno mismo, yendo por la vida bajo los lineamientos de la verdad, honestidad, amor, equidad, igualdad, perseverancia y justicia, es algo tan maravilloso que no pudiera ser comparado con dinero o alguna otra cosa palpable.
Seguiré dando lo mejor de mí por un mundo mejor, por un mundo real, por una verdadera sociedad,
Ahora logro entender porque mi buen amigo Leonardo Jesús Cipriani dice: “Gracias por soportarnos Planeta Tierra”.
Siempre me pregunto, ¿A dónde iremos a parar?
Alfonso A.
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